Euskadi Ta Askatasuna, transcurrido mes y medio desde que proclamó la interrupción general e indefinida de sus acciones, quiere hacer llegar a la sociedad vasca por medio de este comunicado su opinión acerca de la situación que atraviesa Euskal Herria.
Además de la tregua que entró en vigor el 18 de Septiembre, dos son los acontecimientos principales que queremos tratar en este análisis: por un lado, el Acuerdo de Lizarra-Garazi; por otro, las elecciones que tuvieron lugar el 25 de Octubre en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. Junto a esto, también tendremos que mencionar la actitud que mantienen ante la nueva situación los dos Estados que pisotean Euskal Herria.
EL ACUERDO DE LIZARRA-GARAZI: LA BASE PARA UNA NUEVA ERA
Para empezar, pues, nos ocuparemos del Acuerdo de Lizarra-Garazi, con el fin de apreciar mejor el profundo cambio que refleja. El Acuerdo de Lizarra-Garazi, firmado el 12 de Septiembre y desarrollado el 3 de Octubre, es consecuencia de la nueva situación que vivimos en Euskal Herria. Aunque ya se han comentado las características principales que marcaban el inicio de esta nueva era, no será malo recordarlas una vez más:
La situación que priva desde hace 200 años a Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa de reconocimiento Institucional ha dejado a las claras su falta de sentido: han aparecido más fuerzas políticas, económicas y sociales que nunca partidarias de algún tipo de reconocimiento. Del mismo modo que el "Hexagone" no es una referencia satisfactoria, el departamento llamado de los "Pyrenées Atlantiques" tampoco satisface las necesidades y deseos de los vascos que viven bajo el dominio francés. Ahí están las condiciones para un primer paso, por insuficiente que sea.
Tampoco la Comunidad Autónoma formada por los tres territorios históricos reunidos bajo el nombre de "vascongados" responde al desarrollo del futuro ni a las necesidades mínimas de nuestro desarrollo como pueblo. También es notoria la imposibilidad de "completar" el Estatuto de la Moncloa y el rechazo a que esa estructura sea la raíz de la Euskal Herria del futuro.
Ni que decir tiene que en lo que respecta al futuro de la Navarra dividida, los mismos que dicen que la última palabra debe corresponder a los habitantes navarros se dan cuenta de que siguiendo ese razonamiento cada vez están más claros la subordinación, los límites y los obstáculos antidemocráticos que le ponen al viejo reino los Estados centralistas y jacobinos de España y Francia.
Así pues, la Euskal Herria dividida en dos y en tres no tiene otro futuro que la desaparición o la subordinación. Por el contrario, las fuerzas políticas, económicas y sociales apuestan cada vez más, por muchas que sean las diferencias y pluralidades entre ellas, por la Euskal Herria reunificada que responderá mejor y mucho más adecuadamente a las necesidades y voluntades de sus habitantes.
Hace once largos años que se organizaron esos Acuerdos obedeciendo a los mandatos de Madrid, dirigidos contra los abertzales y contra una solución negociada del conflicto entre España y Euskal Herria. La izquierda abertzale mostraba su fuerza en las distintas elecciones que se celebraron en aquel tiempo, pero las fuerzas políticas que se consideraban a sí mismas abertzales, atendiendo más a los beneficios personales y del propio partido que les reportaba la política del Estado, se pusieron de acuerdo con los mandatarios españoles para seguir una misma estrategia.
Al cabo de diez años, la izquierda abertzale ha demostrado que la raíz política del conflicto no se puede resolver mediante la represión y la negación, y que su opción política, esto es, la lucha por la independencia y el socialismo, tiene arraigo suficiente como para hacer frente a todos los ataques y también para dar pasos adelante. Junto con la firmeza que con su lucha armada ha mostrado Euskadi Ta Askatasuna, otras organizaciones y muchos ciudadanos individuales han hecho ver en su esfuerzo cotidiano que hay un pueblo que quiere ser libre y que pide condiciones justas para materializar su opción política. Que quiere liberar a Euskal Herria de los dos Estados que la han sometido y sembrar y hacer crecer entre los demás pueblos del mundo su semilla particular, individual y solidaria.
La necesidad de recuperar la palabra que durante tanto tiempo le ha sido negada y secuestrada a Euskal Herria se ha impuesto como clave para solucionar el conflicto. La palabra "Democracia" se ha utilizado como arma de ataque durante muchos años, concretamente a favor de españoles y franceses y contra Euskal Herria. Pero ha acabado por vencer [la idea de] que la democracia tiene en Euskal Herria rasgos especiales: que los vascos deben tener la palabra y que las fuerzas extranjeras deben respeto a esa palabra; y que esa democracia debe respetar la peculiaridad de Euskal Herria, su historia, su cultura y los deseos de sus habitantes de cara al futuro, En una palabra, entre nosotros no habrá democracia mientras no pueda llamarse "vasca".
Esos son los tres avances principales del Acuerdo de Lizarra-Garazi. Y la apuesta que hacen en él hacia el futuro fuerzas con diferentes puntos de vista, pensamientos y formas de ser, es optimista y valiente. Casi al cabo de dos meses, las adhesiones que ha recibido ese Acuerdo han alcanzado a los principales representantes político-sociales a lo largo y ancho de Euskal Herria. Nunca ha habido en Euskal Herria tal concentración de fuerzas en favor de sus derechos. Ese Acuerdo se ha convertido en referencia obligada no sólo para los abertzales, demócratas y progresistas, sino para toda la sociedad, como asimismo para la opinión pública internacional.
ETA, por su parte, da por bueno el punto de partida que ese acuerdo ofrece para el diálogo y la solución política, considerándolo un marco adecuado para la participación y colaboración. Así pues, Euskadi Ta Askatasuna aplaude la actitud generosa y la audacia política de los partidos, sindicatos y agentes sociales que han participado en ese Acuerdo.
Los firmantes del Acuerdo han encendido la esperanza en Euskal Herria, y han contraído una responsabilidad. Concretamente, la de liberar la palabra de Euskal Herria. Existe un compromiso para construir un nuevo marco político-institucional en el que Euskal Herria recupere su palabra y esa palabra sea enunciada, oída y respetada. ¡Y cuidado! Varias fuerzas políticas, sindicales y sociales han firmado el acuerdo, pero la esperanza de cientos de miles de ciudadanos vascos también está junto a esos nombres. Eso exige que desde ahora --desde mucho antes habría que decir-- cada uno se sume al trabajo en ese marco nuevo que representa el acuerdo de Lizarra-Garazi, sin intermediarios. Sin estar a la espera de lo que otros puedan hacer.
Sean cuales fueren las intenciones y deseos de cada uno, la característica
principal de la situación actual es que nos encontramos
ante una ocasión sin igual para materializar iniciativas
encaminadas hacia la soberanía de Euskal Herria. Con frecuencia
oímos: "¡Sueño con una Euskal Herria independiente!".
Hay que dejar atrás el tiempo de los sueños y ahora
le toca a cada uno ponerse a la tarea. Será imprescindible
la participación, el compromiso y la responsabilidad de
todos en esta nueva oportunidad que entre todos ofrecemos a Euskal
Herria. Los de ahora son tiempos de colaboración, cada
uno en su área de trabajo y desde su punto de vista, pero
con un sólo objetivo: Que Euskal Herria sea dueña
de su destino.
LAS ELECCIONES DE ARABA, BIZKAIA Y GIPUZKOA
Como hemos dicho, en este intervalo se han celebrado elecciones en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. Y esas elecciones han tenido especial importancia en el nuevo ambiente político que se ha creado. Este nuevo reto electoral se ha presentado como una liza entre la opresión de siempre, bautizada en esta ocasión por las fuerzas a favor de España como "espíritu de Ermua", y el futuro libre que anuncia el Acuerdo de Lizarra-Garazi. Las fuerzas a favor de España han querido que estas elecciones sirvieran para algo más que para el agotado marco estatutario, y han concentrado todos sus esfuerzos en ese reto. Para cegar, aplastar y desbaratar el camino hacia la paz y la libertad iniciado en Lizarra y proseguido en Garazi.
Y desde ese punto de vista hay que decir, clara y rotundamente, que la victoria ha correspondido a los que han apostado por la libertad y la paz. Hay que quitar importancia al número preciso de votos que cada opción política ha obtenido, analizando los resultados desde un punto de vista más amplio.
Porque lo que ha sucedido no es, como algunos querrían hacer creer, un cambio de los últimos meses, o consecuencia de cálculos ocultos; es el fruto de años de trabajo ininterrumpido, consecuencia de iniciativas que parecían contradictorias. La izquierda abertzale ha conseguido con generosidad y firmeza sacar a Euskal Herria de la trampa en que se hallaba su futuro; además de hacer frente a los mandatarios españoles y franceses, ha tenido que convencer, ilusionar y poner de su parte a las fuerzas regionalistas y abertzales tibias, que pensaban que Euskal Herria carecía de un futuro independiente, de que lo hay, y además prometedor.
Analicemos pues los resultados de las elecciones desde ese punto de vista:
La izquierda abertzale, por tanto, podría tener la tentación de meter en el saco de sus ganancias la opción clara en favor de Lizarra-Garazi que han mostrado estas elecciones. Pero los tiempos no están para embolsarse "puntos" pequeños. Los vencedores en estas elecciones, mediante el apoyo de una parte de la sociedad vasca, han sido de los que creen en el futuro de Euskal Herria y luchan de su parte. Menos importancia tiene si EA no ha subido tanto o si IU ha perdido gran parte de sus votos, y lo mismo habría que decir de que "Euskal Herritarrok" haya conseguido más votos de los que consiguió nunca HB, o de que EAJ [PNV] haya conseguido los mejores resultados desde la escisión de EA. Esas son cuestiones de segundo orden para ETA.
Así pues, hay que mirar ante todo a la foto política que muestran los resultados generales. Porque la preocupación y el quehacer principal de ETA no son los buenos resultados de la izquierda abertzale o tener una fuerte representación política, sino ir reforzando el proyecto político que llevará a Euskal Herria a la libertad. Reforzando y sobre todo materializando. Acabar con la colaboración, subordinación y traición en favor de España. Como muchas veces hemos repetido, las energías deben unirse en torno a proyectos y objetivos, no en torno a fuerzas políticas. En este sentido, lo primero es medir el apoyo que ha obtenido el acuerdo de Lizarra-Garazi. Sin necesidad de matemáticas precisas y aburridas queda sin duda a la vista su amplio apoyo y aceptación. Y eso debe tener consecuencias directas, si no se quieren traicionar los pasos dados en los últimos meses y las esperanzas e ilusiones creadas.
Algunos han querido plantear estas elecciones como un 'referéndum', y han pedido "que se respeten sus resultados". Así, los poderes fácticos del Estado han planteado estas elecciones celebradas en una parte de Euskal Herria como "cuestión de Estado" y la derrota ha sido aún más evidente para ellos. Porque a diferencia de lo que ha sido habitual durante mucho tiempo, el PNV y EA han mostrado una actitud abertzale declarada, y por una vez se puede hacer sin vergüenza la suma de los votos abertzales. Y sin vergüenza, y con todo orgullo, deberían sumar las gentes de IUEB los votos que han obtenido al proyecto liberador que proclama el Acuerdo de Lizarra-Garazi.
Así pues, el Gobierno español debe aceptar que la mayoría de esa parte de Euskal Herria ha apoyado la Declaración LizarraGarazi, y aceptar por tanto el contenido político de ese Acuerdo. Y aunque visto el actual marco político-institucional parezca política ficción, ETA está segura de que también en unas elecciones de toda Euskal Herria, o en un "referéndum", el "Acuerdo de LizarraGarazi" conseguiría la mayoría. El futuro nos confirmará ese pensamiento u opinión.
Pero vayamos por partes. Aunque una mayoría amplia haya apoyado el Acuerdo de Lizarra-Garazi, hay que conseguir integrar a todos los ciudadanos vascos en el espacio de juego político que ofrece. Y como en la izquierda abertzale hay más costumbre que en otros de respetar a las "minorías", hay que considerar a esa minoría. En nuestra opinión, el número de votos que al parecer está "en contra" no expresa realmente una actitud contraria al Acuerdo de Lizarra-Garazi, ya que en el número de votos que han recibido las fuerzas españolistas hay mucho voto "del miedo". Hay mucho voto consecuencia de la desinformación y del lavado de cerebro televisivo. Además el asunto no es sólo una cuestión de matemáticas. La clave está en ir desarrollando el contenido político del Acuerdo. Porque la aceptación social de ciertos aspectos suyos es todavía mayor, y eso puede ayudar a que más sectores sociales se acerquen a ese proyecto político.
El número de votos a favor de España se ha mantenido o ha subido un poco. En otras ocasiones han aparecido en torno a diferentes partidos o en diferentes proporciones, pero el electorado a favor de proyectos extranjeros permanece ahí, sin demasiados cambios. Lo que sí ha cambiado es la actitud de las fuerzas a favor de España, más amenazadora porque el Estado ha visto su autoridad [puesta] en duda como nunca en los últimos tiempos. Las fuerzas españolistas quieren asegurar "la unidad de España a cualquier precio" y si esa actitud le trae a Euskal Herria consecuencias graves, tanto mejor. La política de tierra quemada. Puesto que ser la ruina del vecino es política fácil para los que tienen la segunda residencia, el sustento y el futuro en el seno del Imperio. A ellos no les importan los ciudadanos de a pie educados en la indiferencia o el odio hacia Euskal Herria. Querrían sumir a la sociedad vasca en una guerra civil, importándoles poco las consecuencias.
Para terminar, tenemos que mencionar los resultados conseguidos por la plataforma electoral "Euskal Herritarrok", ya que el 25 de octubre se lograron los mejores resultados que la izquierda abertzale haya cosechado nunca. Y cada uno de esos votos lo consideramos un homenaje a todos los gudaris que han muerto en la soledad de la cárcel, con las armas en la mano, por enfermedades o en accidentes. Y también como un cariñoso regalo a los ciudadanos vascos y gudaris que resisten en la dispersión de las cárceles, curándose las heridas de las torturas, en la lucha desde la soledad. Lo consideramos una victoria conseguida gracias a tantos y tantos compañeros de diferentes organizaciones que sin aflojar ni hacer la menor concesión al enemigo, han dado con dignidad y valor lo mejor de sí mismos en los tiempos difíciles y oscuros que la izquierda abertzale ha tenido que vivir, dominando el miedo con una tranquila sonrisa, sin volver la espalda a la casi segura cárcel o muerte. Muestra de la firme base con que contamos para avanzar en el camino de la independencia y el socialismo.
¿PARA CUÁNDO LAS ELECCIONES DE EUSKAL HERRIA?
Acabamos de decir estas elecciones se han planteado por parte de los poderes fácticos del Estado y sus representantes como un reto entre las fuerzas y proyectos políticos enfrentados en el conflicto entre España y Euskal Herria, y en consecuencia como un "referéndum". Y aun así han mostrado una clara victoria para las fuerzas partidarias de los derechos de Euskal Herria. Conformarse con eso sería cerrar los ojos ante la corrupción que han querido esconder estas elecciones. Tomar parte en ellas, e incluso ganarlas, no borra el inmenso fraude que se le hace a Euskal Herria al decir que estas elecciones representan su voz.
No, no han sido las elecciones de Euskal Herria. Ni éstas ni ninguna de las que nos han obligado a celebrar desde que murió Franco y nos hicieron tragar la democracia "a la española". En lo que respecta a estas elecciones, estas son las cuatro bases del fraude:
Por tanto, esas elecciones no se pueden presentar como la voz de Euskal Herria: los ciudadanos vascos sólo en parte han tenido opción de votar. Eso es lo que hay que solucionar. Si Euskal Herria tiene que hablar, todos los ciudadanos vascos deben poder hacerlo, esto es, los habitantes de Alava, Guipúzcoa, Lapurdi, Navarra, Vizcaya y Zuberoa. Y en esas elecciones, ya sea para expresar la voz de Euskal Herria o a la hora de elegir a la institución que la represente, aquí y en el mundo, el voto de cualquier ciudadano vasco deberá valer igual que el de otro ciudadano vasco, sea de dónde sea.
Las elecciones libres y de toda Euskal Herria son cosa del futuro. El esfuerzo de ETA consiste en hacer ese futuro lo más próximo posible. Si hay voluntad, es posible. ¡En Euskal Herria hay suficiente fuerza, ánimo y necesidad! Para ello, tal como se anunció en público hace mes y medio, hay que dar pasos efectivos hacia una institución única y soberana. Ahora hay mejores oportunidades que antes, ya que el Acuerdo de Lizarra-Garazi constituye un marco adecuado para dar pasos en esa dirección, y las fuerzas políticas que están a su favor tienen tras ellas más apoyo que nunca. ¡Que no den la espalda a los compromisos contraídos! Hay mucho trabajo. ¡No es momento para quedarse mirando cómo pasa el tiempo!
LOS ESTADOS ESPAÑOL Y FRANCÉS, UNA VEZ MÁS FUERA DE LA HISTORIA
Antes de terminar, y como habíamos anunciado, hablemos un poco de la actitud que mantienen los responsables (los "irresponsables" habría que decir) de los dos Estados que nos oprimen.
Han pasado de mirar al dedo que señala la luna a hacer como el perro que se ahoga en el río tratando de atrapar el reflejo de aquélla. En mes y medio la sociedad vasca ha tenido que oír muchas cosas que podríamos tomar como extravagancias. Pero los manuales aconsejan no reírse del loco o atontado que va armado. Y los enemigos de Euskal Herria tienen armas peligrosas en sus manos, como bien nos lo han demostrado en los últimos siglos.
Y siguen en ello, sin renunciar nunca a la solución represiva, maquinando e intentando ferozmente obstaculizar esta nueva era mediante un gran golpe represivo a Euskadi Ta Askatasuna. Ofreciendo como única salida la semilla del sufrimiento que siembran año tras año, mes tras mes, día tras día, hora tras hora y minuto tras minuto.
Desde que ETA anunciara la tregua, la opinión pública mundial y más aún los responsables de los diversos diferentes países y Estados están pendientes. Se ha difundido por todo el mundo que España y Francia tienen un problema con Euskal Herria, quedando al descubierto todas las "hazañas" que han cometido hasta ahora o pretendían cometer en su "jardín secreto".
Poco a poco, parecen a veces dispuestos a abordar con más sentido la solución del "problema vasco" que les está quemando las manos. Pero hasta ahora no han mostrado muchas luces. Por el contrario, pretenden "recuperar" a la gente que ha venido desde Francia y España a vivir y trabajar en Euskal Herria, para formar las líneas "unionistas", no para hacer "en Alava como en Navarra [en castellano en el original]", sino para intentar hacer "en el País Vasco como en Mérida [id.]" o "au Pays Basque comme en Corrèze". ¡Eso sí que es situarse fuera de la rueda de la Historia!.
Para eso han empezado a utilizar su instrumento más eficaz: los medios de comunicación que no hacen mas que extender la provocación e intoxicación. Se les ha llamado cuarto poder. Y verdaderamente son eso: poder. En qué puesto se sitúan es otra cuestión. Además de actuar como poder en Euskal Herria, juegan sin pudor en favor de los intereses españoles y franceses. Algunos medios de comunicación se han convertido en un verdadero obstáculo para realizar democráticamente cualquier consulta y discusión política. Indignan hasta a los abertzales más tibios.
Algunos de esos medios de comunicación, DV, El Correo Español (por mencionar algunos afincados aquí), se han alimentado durante años del conflicto, y aun ahora apuestan por él. Son capaces de cualquier cosa para provocar y mantener el enfrentamiento y con él sus intereses económicos. Eso no se puede olvidar. Hace tiempo que se convirtieron en la vanguardia del ataque y la opresión, en apoyo y consejeros del Estado, mediante los esbirros [zakurrak] plumíferos que roban así el trabajo a otros. Para construir una sociedad democrática también es preciso arrancar de raíz esos comportamientos antidemocráticos.
Al hilo de esa influencia, las formas de pensar de los españoles y franceses también contaminan los nuestros, y cuando ETA ha ofrecido su mano algunos pretenden al parecer cortársela hasta el codo. ¡Ellos sabrán por qué!.
Los ciudadanos vascos y sus fuerzas políticas no tienen por qué estar a la espera de lo que vaya a hacer el enemigo. Tenemos que avanzar por nuestro propio camino para ser dueños de nuestro destino, pensando y construyendo Euskal Herria por nuestra cuenta. Las autoridades españolas y francesas ya saben lo que les corresponde: Reconocer a Euskal Herria la autodeterminación y la territorialidad, no poner trabas a la discusión democrática de la sociedad vasca y respetar sus resultados.
CONCLUSIÓN
El alto el fuego que ETA proclamó el 18 de septiembre sigue en pie en las mismas condiciones que anunciamos. Y queremos recordar a los ciudadanos vascos y a la opinión pública en general la declaración que hicimos al anunciar la interrupción de las acciones armadas:
Por otra parte, la organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional ETA asume la responsabilidad de las siguientes acciones:
GORA EUSKADI ASKATUTA!
GORA EUSKADI SOZIALISTA!
JO TA KE INDEPENDENTZIA LORTU ARTE!
En Euskal Herria, a 1 de Noviembre de 1998.
![]() |